jueves, noviembre 10, 2011

Gioconda Belli


Desde Buenos Aires, Assumpta Mateu me envía para el blog este escrito. ¡Gracias, Assumpta!


LOS PORTADORES DE SUEÑOS



En todas las profecías está escrita la destrucción del mundo.
Todas las profecías cuentan
que el hombre creará  su propia destrucción.
Pero los siglos y la vida
que siempre se renueva
engendraron también una generación
de amadores y soñadores;
hombres y mujeres que no soñaron
con la destrucción del mundo,
sino con la construcción del mundo
de las mariposas y los ruiseñores.

   Desde pequeños venían marcados por el amor.
   detrás de su apariencia cotidiana
   guardaban la ternura y el sol de medianoche.
   Las madres los encontraban llorando
   por un pájaro muerto
   y más tarde también los encontraron a muchos
   muertos como pájaros.

      Estos seres cohabitaron con mujeres traslúcidas
      y las dejaron preñadas de miel y de hijos verdecidos
      por un invierno de caricias.
      Así fue como proliferaron en el mundo los portadores sueños,
      atacados ferozmente por los portadores de profecías
      habladoras de catástrofes.
      Los llamaron ilusos, románticos, pensadores de utopías
     dijeron que sus palabras eran viejas
      y, en efecto, lo eran porque la memoria del paraíso
     es antigua al corazón del hombre.

Los acumuladores de riquezas les temían
lanzaban sus ejércitos contra ellos,
pero los portadores de sueños todas las noches
hacían el amor
y seguía brotando su semilla del vientre de ellas
que no sólo portaban sueños sino que los
multiplicaban y los hacían correr y hablar.
De esta forma el mundo engendró de nuevo su vida
como también había engendrado
a los que inventaron la manera
de apagar el sol.

  Los portadores de sueños sobrevivieron a los
   climas gélidos pero en los climas cálidos
   casi parecían brotar por generación espontánea.
Quizá las palmeras, los cielos azules, las lluvias
torrenciales tuvieron algo que ver con esto,
la verdad es que como laboriosas hormiguitas
estos especímenes no dejaban de soñar y de construir
hermosos mundos,
   mundos de hermanos, de hombres y mujeres que se
   llamaban compañeros,
   que se enseñaban unos a otros a leer, se consolaban
   en las muertes,
  se curaban y cuidaban entre ellos, se querían, se
   ayudaban en el
  arte de querer y en la defensa de la felicidad.

Eran felices en su mundo de azúcar y de viento,
de todas partes venían a impregnarse de su aliento,
de sus claras miradas,
hacia todas partes salían los que habían conocido
portando sueños soñando con profecías nuevas
que hablaban de tiempos de mariposas y ruiseñores
y de que el mundo no tendría que terminar en la
hecatombe.
      Por el contrario, los científicos diseñarían
      puentes, jardines, juguetes sorprendentes
      para hacer más gozosa la felicidad del hombre.

Son peligrosos – imprimían las grandes rotativas
Son peligrosos – decían los presidentes en sus discursos
Son peligrosos – murmuraban los artífices de la guerra.
Hay que destruirlos – imprimían las grandes rotativas
Hay que destruirlos – decían los presidentes en sus discursos
Hay que destruirlos – murmuraban los artífices de la guerra.

  Los portadores de sueños conocían su poder
  por eso no se extrañaban
  también sabían que la vida los había engendrado
  para protegerse de la muerte que anuncian las
  profecías y por eso defendían su vida aun con la muerte.
Por eso cultivaban jardines de sueños
y los exportaban con grandes lazos de colores.
  Los profetas de la oscuridad se pasaban noches y días enteros
  vigilando los pasajes y los caminos
  buscando estos peligrosos cargamentos
  que nunca lograban atrapar
  porque el que no tiene ojos para soñar
  no ve los sueños ni de día, ni de noche.

      Y en el mundo se ha desatado un gran tráfico de
      sueños que no pueden detener los traficantes de la muerte;
      por doquier hay paquetes con grandes lazos
      que sólo esta nueva raza de hombres puede ver
      la semilla de estos sueños no se puede detectar
      porque va envuelta en rojos corazones
     en amplios vestidos de maternidad
      donde piesecitos soñadores alborotan los vientres
     que los albergan.

Dicen que la tierra después de parirlos
desencadenó un cielo de arcoiris
y sopló de fecundidad las raíces de los  árboles.
  Nosotros sólo sabemos que los hemos visto
     sabemos que la vida los engendró
     para protegerse de la muerte que anuncian las
       profecías.

Gioconda Belli
http://volandoatravesdelespejo.wordpress.com/2011/02/15/los-portadores-de-suenos/

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